Com mejorar la autoestima de los niños

La autoestima se comienza a construir desde el momento en que nacemos. Poco a poco la persona va asimilando conceptos sobre sí mismo y esto hace que se genere una imagen de quién es. A pesar de que consideremos la época de la infancia y la adolescencia como un periodo de especial importancia para la construcción de una buena autoestima, debemos saber que esta puede modificarse, cambiar, mejorar o empeorar a lo largo de nuestra vida.

Una autoestima positiva permitirá y dotará a la persona de numerosas habilidades que le servirán sin duda alguna para afrontar la vida con confianza y le ayudará a desarrollar todo su potencial como persona.

[trx_title type=”4″]¿ Cómo podemos mejorar su autoestima?[/trx_title]
  1. No sobreprotejas al niño. Los niños que han sido hiper protegidos tienen poca iniciativa, son dubitativos, con miedos y con poca capacidad para tomar sus propias decisiones. Además, pueden generar relaciones dependientes pues no se sienten capaces de enfrentarse al mundo por sí solos.
  2. Ayúdale a que poco a poco adquiera responsabilidades. Enseñarles desde pequeños cuáles son sus responsabilidades y como deben encargarse de ellas, fomenta la autonomía e independencia así como el desarrollo de habilidades de implicación, interacción y participación, y todo ello contribuirá al desarrollo de una buena autoestima.
  3. Resolución de problemas o conflictos. Permite que sea tu hijo el que pueda resolver alguno de sus problemas, de esta manera se entrenará y desarrollará sus propias habilidades para solucionarlos y, en consecuencia, fomentaremos la figura de una persona con capacidad resolutiva y competente.
  4. Que su error se convierta en aprendizaje y no en castigo, insatisfacción y desilusión; así aumentará las posibilidades de que el mismo no se vuelva a dar y que mejore gracias al aprendizaje de sus propios errores.
  5. Permítele que poco a poco y con la edad vaya tomando decisiones, que persigan los objetivos que él/ella desee, siempre apropiados para su edad. Que los hijos tomen sus decisiones y no sean siempre los padres los que lo hacen permite generar autonomía, reafirma la figura del sujeto, desarrolla sentimientos de libertad y de capacidad para ser quien uno quiere ser.
  6. Refuerza sus logros y utiliza menos el castigo. Las actitudes y conductas positivas del niño deben ser elogiadas, ello le genera confianza y le da pista sobre lo que le hace sentir bien o mal y todo lo que ello conlleva.
  7. Busca un espacio dedicado al niño exclusivamente. Por norma general para un niño el que su padre o madre le dedique un tiempo exclusivo es algo muy reforzante para él/ella. Le hace sentir especial e importante.
  8. Cuando la conducta de un menor no es la adecuada debemos ser capaces de transmitírselo de tal manera que no lo perciba como una crítica o rechazo hacia su persona, sino como algo constructivo que puede cambiar y mejorar. Este punto es muy importante porque si el niño siente ataques hacia su persona de forma continuada, su autoestima se verá mermada poco a poco.
  9. Evitar las comparaciones. En determinadas edades, y en especial en la adolescencia, los jóvenes tienden a compararse con otros para saber si son mejores o peores, más o menos listos, más deportistas, etc. Los padres, al igual que cualquier adulto que rodee al menor, deben evitar caer en continuas comparaciones con otros jóvenes pues todo ello no solo no construye sino que puede generar daños en el menor. La idea es que el joven se sienta especial siendo como es y no diferente, mejor o peor a los demás.
  10. Ayúdale a entender la importancia del esfuerzo y no tanto de los resultados. Que desde pequeños entiendan el valor del esfuerzo y del trabajo de conseguir las cosas, ayudará a que el niño no mida su valía personal por aquello que consigue, pues si no, cada derrota será percibida como una decepción personal y por ende irá destruyendo su autoestima.
  11. Enséñale a reconocer sus emociones y sentimientos. Debemos prestar especial atención cuando el niño nos comenta como se siente o aquello que piensa; esto le ayudará a comprenderse mejor y a ser capaz de identificar sus emociones y como resultado, reconocer lo que le hace sentir bien o mal. Identificar y comprender sus emociones le permitirá usarlas en su beneficio.